Aqua

El ingrediente secreto de la Tierra. Curiosa molécula que, inevitablemente, tomó una forma líquida desencadenando una serie de acontecimientos que influyó en el desarrollo y mantenimiento de toda una forma de vida.

Sólida. Ordenada y ligada con otras en forma de cubo.

Líquida. Desordenada, incompresible y rompible para tomar la forma que lo contiene.

Gaseosa. Reina del caos. La completa anarquía para ocupar todo el espacio de una forma invisible.

Desde su forma más estricta hasta la más desordenada, es la masa madre de lo que somos. El agua recuerda la alegría y la tristeza. También es el ingrediente de canciones y poemas que inmortalizan con penumbra cómo la lluvia cae sobre todos por igual, sin importar la clase social o el grueso de su billetera. El agua es la balanza más ciega que existe.

El agua es vida y es muerte, siendo los engranajes que permiten que todo funcione. A pesar de ello, llenamos sus uniones de oxígeno e hidrógeno de plástico y basura.

¿Quiénes somos para morder la mano que nos da de comer?

Para más fotografías de José A. Álvarez recuerda visitar su Ínstagram: https://www.instagram.com/josealvarezphoto/ y sus portfolios: https://500px.com/josealvagr y https://josealvarezphoto.myportfolio.com/enlaces

La mirada indiscreta

Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande, sólo es posible avanzar cuando se mira lejos.

José Ortega y Gasset

El mito cuenta la historia de una hermosa ninfa, Clitia, la cual se enamoró Helios, el Dios del Sol. El amor no era correspondido, pues él estaba enamorado de su hermana Leucótoe. Al ser rechazada, Clitia entró en una profunda tristeza por la que dejó de comer y beber hasta que su cuerpo se fundió con la tierra y sus cabellos tornaron en pétalos que aún seguían buscando a su inalcanzable amor, el Sol.

«El Baile de los girasoles» fue realizada tras duras horas de trabajo del talentoso fotógrafo José A. Álvarez. El autor se enamoró de la vitalidad del girasol al igual que Clitia lo hizo de Helios. Admiró cómo la flor crece con libertad en un campo fértil y bien cultivado, transmitiendo la prosperidad y energía de sus áureos cabellos. Cuando los griegos relataron el mito de Clitia era imposible que conocieran la existencia del girasol, pues era nativo del continente americano. Sin embargo, la leyenda pareció haber sido escrita en sus mismas hojas pues el girasol tiene la presencia poderosa de un Dios. Tanto el color como la tamaño y forma les hizo recordar la efigie de una deidad.

El girasol, una simple flor que mira indiscreta al sol en busca de energía para nutrirse, ha sido objeto de interés de otros autores. Van Gogh y Monet fueron algunos de los pintores que vieron en un puñado de flores cortadas la magia de la alegría y optimismo que esta flor transmite. Empero, cuando el brillo en tono canario torna en mostaza, se transmite la lúgubre despedida. En esta imagen el campo de flores mira con tristeza al suelo, pues su amado se aleja en un dulce atardecer que presagia el final de un ciclo.  

El girasol recuerda con su brío que la clave del triunfo es no perder de vista el objetivo. Pero con cuidado, no quieras enraizarte al igual que Clitia mientras observaba día tras día a su amado. Así, «El Baile de los Girasoles» tiene presente que en ocasiones hay que cerrar un ciclo para inciar uno nuevo.

Para más fotografías de José A. Álvarez recuerda visitar su Ínstagram: https://www.instagram.com/josealvarezphoto/ y sus portfolios: https://500px.com/josealvagr y https://josealvarezphoto.myportfolio.com/enlaces

Si echas un vistazo, verás magia.

En tus manos

El mar. Masa de agua salada que cubre la mayor parte de la superficie terrestre. Huella dactilar de la Tierra.

Curiosa molécula que, inevitablemente, tomó una forma líquida desencadenando una cadena de acontecimientos que influyó en el desarrollo y mantenimiento de toda una forma de vida.

Su sonido, el de las olas rompiendo sobre la costa o el simple movimiento es objeto de pensamientos y narraciones. Es deseo y terror.

Siendo el mar la extensión acuosa tan importante, ¿Qué clase de poder tiene esta raza sobre el dominio del majestuoso Neptuno?

Inmensidad para unos ojos infantes y sentina para unos adultos. Ojos que no ven, corazón que no siente. Son nuestros los ojos, pero es el corazón de La Madre Naturaleza.

Te presento esta hermosa fotografía tomada y editada por @akris.photography.
Las manos son un símbolo de la unión y apoyo mutuo entre el ser humano y el mar. Así, es tan necesario el mar para nosotros como el mar nos necesita, siendo esta necesidad la de atenderlo y cuidarlo para que no se convierta en una alcantarilla.
Un curioso símbolo en esta fotografía es la decisión de la autora de elegir una ballena como personificación del mar. En este caso concreto es esencial recalcar que la autora es una experta y siente una especial pasión por cetáceos. En la actualidad, la ballena azul es el mamífero más grande con vida que se conozca. La ballena es representada con una majestuosidad que aterra. Siendo una criatura reconocida como pacífica y flemática, su colosal tamaño recuerda que la raza humana es una ínfima parte de la totalidad. En la fotografía, el cetáceo está saliendo del agua recordando la impresión de su poder al resurgir del mar. Referenciando las palabras del médico sueco Carl Gustav Jung, éste sería el subconsciente colectivo que resurge del más profundo océano de la inconsciencia.

Cada vez es más evidente el impacto de la especie humana sobre el mar. Dicho perjuicio actúa cual boomerang recordando que todo acto tiene su consecuencia y que ojos que no ven, corazón sí siente.

En palabras de la autora: Su destino está en tus manos, ¿las protegerías?