El paradigma del terror

El terror es un género que no pasa desapercibido en la industria del entretenimiento. Espectadores pagan por ver en una gran pantalla imágenes desagradables relacionadas con sus mayores temores: muerte, vida más allá, sangre, desmembramientos, entre otros. Es más, autores como Stephen King, Edgar Allan Poe o H. P. Lovecraft, quienes son una eminencia en la literatura, son capaces de adentrarse en lo más profundo de nuestro inconsciente en tan solo unas líneas. Así, si en condiciones “normales”, una situación desagradable debería conducir a una respuesta de rechazo. ¿Qué es lo que tiene para enganchar a millones de personas?

Siendo más específicos, el visionado del cine de terror induce altos niveles de angustia, ansiedad y nerviosismo. Por lo tanto, ¿por qué millones de personas acuden voluntariamente a visualizar un contenido que les causa malestar? ¿Ver este cine nos permite limpiarnos de las emociones negativas? ¿O no es más que una forma de exponer  nuestras emociones reprimidas?

Un interesante estudio llevado a cabo en la Universidad de Pensilvania ha revisado la relación entre el cine de terror y los rasgos de personalidad en más de mil participantes. La paradoja del horror, como lo llaman ellos, es un fenómeno algo complejo. Es decir, no es lo mismo leer un libro de H. P. Lovecraft a solas en casa, que acudir a una mansión encantada con un grupo de amigos. El terror es solitario y social al mismo tiempo. Por otro lado, existen claras diferencias entre películas con contenido sobrenatural (por ejemplo, espíritus) frente a otras con material natural (por ejemplo, una masacre o asesinos en series).

¿Qué es lo que hace que nos guste un tipo de terror frente a otro?

Los investigadores encontraron que el consumo de este género está asociado con la búsqueda de sensaciones, además de con la estimulación intelectual e imaginativa. Por lo tanto, estos resultados apoyan las teorías de masoquismo benigno que señalan que las situaciones de amenaza simulada conllevan una estimulación emocional negativa. Es decir, exponernos a situaciones de amenaza virtuales (por ejemplo, libros, películas o videojuegos) nos permite adaptarnos y prepararnos a situaciones plausivamente reales. Concretamente, en el caso del terror sobrenatural frente al natural, se encontró que las personas con creencias hacia lo paranormal suelen buscar ese contenido, mientras que otros con pocas convicciones hacia lo sobrenatural prefieren otros medios de terror “más real”.

Otras medidas que han correlacionado con el género de terror han sido el sexo masculino y los grupos jóvenes de edad. Aunque estas medidas se han relacionado con un consumo social. Mientras grupos de personas se reúnen para ir a un bar o discoteca, otros prefieren disfrutar de la compañía, al mismo tiempo que tienen algún que otro susto.

Entonces, ¿Cuál es la fórmula del terror?

Las mejores obras de horror comparten tres aspectos que las hacen inmejorables: El miedo, la sorpresa y la anticipación. Aunque, claro está, dependerá del tipo de terror que te guste.

Por lo tanto, si cada vez que abres una plataforma de streaming, como Netflix, Prime Video o HBO, lo primero que haces es buscar películas de terror, no te preocupes, no tienes ninguna psicopatología grave. Simplemente formas parte del complejo, multidimensional y multifacético mundo del horror.

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